En el viejo debate mercado vs Estado hay algunos puntos que no suelen mencionarse y que quisiera comentar.
Por empezar, el Estado es sólo un administrador de la riqueza que generan los privados. Cuando hablamos de planes sociales o redistribuir el ingreso siempre se trata del ingreso generado por los ciudadanos. Es algo básico pero que parece poco entendido.
Otro punto llamativo entre los estatistas es la aparente creencia de que los integrantes del gobierno son mejores personas que los ciudadanos. Es por ello que quieren que una parte cada vez mayor de los ingresos que generan pase por las manos del poder de turno. Incluso, resulta irrelevante que haya claras pruebas de su corrupción. Igual quieren que el dinero que produjeron trabajando vaya a las arcas del Estado.
Alguien podrá decir "pero entonces estás suponiendo que el privado es mejor persona que el gobierno". Y la respuesta será "claro que no. Pero son muchos más".
Por otro lado, la elección entre privados es permanente y, en varios mercados (no todos) más clara. Si el restaurant al que fui me atendió mal, no volveré y el costo de la información será el de una cena. Está claro qué estoy eligiendo (comida, bebida, atención, comodidad) y mi posibilidad de cambio es casi inmediata. Además, tengo cientos de oferentes para elegir.
Con el Estado la elección es mucho más compleja. Uno elige un gobierno que representa miles de variables, la mayoría ocultas al momento de la elección, y lo hace por varios años ¿Cómo puede un candidato representar el 100% de mis preferencias? Y encima luego puede hacer algo distinto a lo que prometió y sólo puedo cambiar de parecer 4 años después y frente a pocas alternativas.
El mercado es la fuente de riqueza, la cual puede ser repartida en distintas proporciones. Por ejemplo, 25% al Estado (impuestos), 20% a ahorro, 35% a inversión / reinversión y 20% a consumo. De lo mencionado, dos items generan más riqueza (inversión y consumo) y dos no (Estado y ahorro).
Entonces, cuando se pide que ese 20% se incremente, ¿sabemos lo que estamos pidiendo? ¿Está claro que es dinero que se retira para financiar actividades improductivas? Y, en especial en países corruptos, ese porcentaje termina en el bolsillo de personas que no tuvieron injerencia alguna en su creación.
Recordemos que desde la caída de Bretton Woods la moneda tiene como respaldo al PBI. O sea, se genera tanto dinero como bienes y servicios haya en el mercado (dividido por la velocidad, no se pongan puntillosos). Cuanto más se produce, más dinero hay y más riqueza hay.
Por supuesto, hay una parte del gasto público que es productiva. Hay actividades que no son atractivas para el privado o cuya provisión privada es insuficiente en base a su relevancia o cuya información es suficientemente asimétrica como para justificar su participación (en muchos casos esto se resuelve exigiéndole al privado que brinde la información faltante). También es una cuestión de plazos, pues el objetivo del privado es la ganancia al menor plazo posible mientras que el Estado puede buscar un impacto a largo plazo.
En definitiva, es la diferencia entre el análisis social y el privado de un proyecto. Pero siempre debemos recordar que estamos poniendo en manos de un monopolio con un bajo nivel de control estas actividades y que quien las está financiando es la ciudadanía.
Entonces, si nos olvidamos por un momento de los títulos y pensamos en personas, ¿por qué el estatismo es un fin en sí mismo? ¿Por qué preferimos el dinero que generamos en pocas manos, con bajo control y elecciones cada varios años carentes de información? Pareciera que el deseo es poner todo el dinero y poder en una persona, cerrar los ojos y esperar a que tenga ganas de hacer algo bueno. En un país de instituciones tan débiles, ¿cuál es la diferencia con una monarquía? ¿El voto cada 2 años?
Es excelente la intención de que esa riqueza que generan los ciudadanos de un país también contribuya al bienestar de quienes están en inferioridad de condiciones. Pero hay que entender los puntos antedichos y controlar el destino de cada centavo, pues es un centavo menos de riqueza que tiene el país.