1) Hace unas semanas decidí vender en Mercadolibre.com un artículo electrónico que ya no usaba.
Al dia siguiente de leer este post en Blogbis, un interesado me ofreció un precio menor y me propuso, como algo normal, evitar pagar la comisión que cobra el sitio.
Acepté ese precio pero le dije que prefería pagar esa comisión.
Luego de concretar la venta nos comunicamos para la entrega. Me pidió que se lo diera en su trabajo: Balcarce 50.
Me pregunté varias cosas, pero la que más presente tuve es que la corrupción ya es algo normal, esperable y que los gobernantes se nos parecen. Curiosamente, que gente así haya tenido tantos miles de millones nuestros para manejar sin controles no parece relevante ni requerir ningún tipo de auditoría o exigencia extra.
2) Participé en una pequeña conferencia sobre Medio Oriente. Un punto que me llamó la atención se refería al carácter comunal de la sociedad, en que la identidad está definida por quiénes son nuestros padres y a quiénes conocemos. Es normal y aceptado que los trabajos se consigan en base a contactos y no necesariamente por capacidad o experiencia.
Me hizo pensar si países como la Argentina no pueden ser vistos también de esa manera. Pareciera que ser parte de una clasificación ideológica es sumamente importante y quien no lo hace no es nadie ¿Qué es la lealtad que tanto se menciona? ¿Lealtad a qué? La capacidad crítica desaparece, pues eso sería ayudar al enemigo mostrando fisuras.
Es notable la necesidad de pertenencia al grupo y lo que estamos dispuestos a omitir para seguir confirmando que estamos en el lugar correcto. Nadie duda de que el gobierno está conformado por multimillonarios que se enriquecieron en base a corrupción, pero para algunos nada importa porque dicen lo que queremos escuchar. Son de nuestro grupo.
Cada medida, cada robo, cada contradicción tiene una inmediata justificación. Basta ver los patéticos blogs oficialistas para ver el esfuerzo que deben hacer para que parezca que todo es parte de un perfecto plan para mejorar el país. Cuanto más complejos y oscuros son los textos, más fácil es reconocerlo.
Necesitamos una identidad. Sentir que somos alguien, que somos mejores que otros y que tenemos razón. No importa a qué precio, pues sino estaríamos vacíos.
La capacidad de negación no tiene límites y su precio es muy alto.
Identidad
domingo 26 de junio de 2011por Coki a las 00:15 12 comentarios
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