el estado ahoga y veces mata

Post publicado originalmente el miércoles, 22 de febrero de 2012

Lo que más quiere una empresa privada es invertir. Esa es la mayor fuente de riqueza que tiene (para sí misma, como ganancia, y para la sociedad, por los bienes que produce). Las empresas quieren invertir. Todas.

¿Por qué en la Argentina hay que obligarlas? ¿Qué hay en otros lados, donde lo hacen felizmente, que no haya aquí?

Una empresa normal se debe a sus clientes. No tiene opción. Si la gente decide no comprarle, se funde y punto. Entonces, debe dar lo mejor de sí para conquistarlo.

Por supuesto, quiere maximizar su rentabilidad y poner el precio más alto posible ¿Qué pasa si pone un precio demasiado alto? Dos cosas:

1) Pocos compran y debe bajarlo.
2) Si muchos compran, el mercado atraerá a miles de inversores deseosos de esa rentabilidad, lo cual generará competencia, reducción de precios y una mejora en el producto o servicio.

Cuando el Estado subvenciona y paga casi todas las cuentas, el cliente ya deja de importar. El ingreso pasa a ser fijo, me compren 5 o 5 millones ¿A quién tengo que conquistar ahora? A un par de burócratas que ni siquiera usan mi producto. Y mucho mejor si me garantizan un monopolio.

TBA tiene prohibido subir tarifas desde hace años frente a un 500% de inflación acumulada.. El alto nivel de subsidio que recibe hace que el ingreso por boletos sea mínimo. El Estado le garantiza el monopolio, pues no permite que un privado compita, por ejemplo, con una línea de buses.

El mundo se basa en incentivos. Y no morales. Los argentinos esperan que las cosas funcionen por moralidad, por buenismo y cuando no funciona dicen “ah, pero DEBERÍA….”. Vamos a trabajar porque si no lo hacemos no sobrevivimos, aunque quedarnos viendo la TV es mucho más atractivo. Le festejamos el mal chiste a nuestro jefe y no a nuestro amigo ¿Es tan difícil de entender?

Quien decide cuánto gana TBA hoy es Cristina (y esto aplica a cualquier presidente porque esta es la situación desde hace mucho) ¿Creen que le fallarían los frenos si ella lo usara?

Si TBA pudiera poner los precios que quisiera y tuviera que competir (ambas opciones a la vez), no tendría alternativa más que mejorar el servicio ¿Por qué voy a viajar mal con ellos si por un poco más puedo tomarme un bus con aire acondicionado?

Pero el Estado no permite eso. El Estado nos saca 50% de lo que producimos sin importar si estamos satisfechos o no. Tiene el ingreso asegurado y sus subsidiados también. ¿Por qué le controlarían los frenos a los trenes? ¿Para quién? ¿Con qué? ¿Y si nos dejan disponer de la riqueza que generamos y elegir a quiénes queremos subsidiar, simplemente comprándoles?

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