La economía en una lección, de Henry Hazlitt

La economía en una lección, de Henry Hazlitt

El legado de un autodidacta pragmático

Henry Hazlitt es un personaje atípico dentro del universo de los escritores sobre economía. Por lo general, los economistas son académicos, profesores formales en universidades, que cursaron posgrados y ostentan títulos de elevada jerarquía. Hazlitt es todo lo contrario. Fue un autodidacta, que debió luchar denodadamente desde niño para ganarse la vida y, a fuerza de lecturas y experiencias, adquirió conocimiento tanto teórico como empírico. Como consecuencia de esto, su visión estaba principalmente orientada hacia los efectos prácticos de las diferentes alternativas de política económica que se iban presentando. A diferencia de los economistas de formación puramente académica, Hazlitt se concentraba en circunstancias concretas, las situaba en su contexto y estudiaba todas sus implicancias.

El libro La economía en una lección es el resultado de esa visión tan peculiar que Hazlitt había elaborado. No es un tratado de economía, sino una colección de artículos. En cada uno de ellos, trata algún tema: sindicalismo, desempleo, subsidios, ahorro, inflación, y muchos otros más. En total, son 23 trabajos, todos ellos independientes entre sí, pero que tienen, como común denominador, el rasgo de que sitúan cada problema dentro del proceso general de la economía. Entonces, Hazlitt hace ver las consecuencias no solo inmediatas de la aplicación de cada medida, particularmente contrastando los beneficios sectoriales de corto plazo, con los perjuicios generales en lapsos más extensos.

Esto da como resultado una obra muy interesante para el lector no especializado. Desde un punto de vista académico, el libro es asistemático. Pero para quien desconoce el carácter interrelacionado de los fenómenos de mercado, la obra es esclarecedora. En economía, cuando se interfiere el desenvolvimiento del mercado para obtener un beneficio en algún segmento de la actividad, se produce un efecto secundario perjudicial para todo el resto de los operadores. Hazlitt pone el foco en esa cuestión, para explicar las consecuencias dañinas del intervencionismo estatal y los efectos no previstos de iniciativas que, superficialmente, suelen parecer muy beneficiosas.

Este concepto está taxativamente explicitado en el Capítulo XIV, donde señala que “La tesis global de este libro puede condensarse en el principio siguiente: cuando se estudian los efectos de cualquier medida de carácter económico a implantar, es forzoso que examinemos no solo los resultados inmediatos que su acción producirá, sino también los resultados a largo plazo; no solo las consecuencias primarias, sino también las secuelas secundarias, y no solo sus efectos sobre un sector determinado de intereses, sino sobre toda la colectividad”.

Otro aspecto importante del libro es el estilo en el que está redactado, en el punto medio exacto entre la fluidez periodística y la rigurosidad técnica. Es un trabajo de lectura accesible, pero requiere atención de parte del lector. Otra cuestión relevante es el hecho de que se trata de un texto que, para el lector desprevenido, puede resultar “contraintuitivo”, es decir, que señala hechos que mucha gente cree, por simple sentido común, que no son como el libro los explica. Entonces, la obra que contradice las creencias mayoritarias y, en alguna medida, también los sentimientos populares. Por ende, su lectura requiere una cierta flexibilidad y apertura mental, para asimilar argumentaciones que puedan ser percibidas como contradictorias con algunas ideas preconcebidas por el lector.

Para quien tenga la inquietud de iniciarse en el estudio sistemático de la economía, La economía en una lección es un buen libro introductorio, porque aborda todo el espectro de temas con los cuales un economista debe lidiar en el ejercicio de su profesión. Y, naturalmente, quien no se proponga ser un economista profesional, podrá, al menos comprender el tipo de cuestiones de los que la economía trata.

La línea conductora de todo el libro, el nexo entre todos los artículos, a pesar de su diversidad temática, es la crítica sistemática del intervencionismo del estado y la reivindicación de los beneficios que la libertad económica proporciona. Esa es, seguramente, la conclusión que este trabajo arroja, no por medio de razonamientos abstractos, sino por el análisis de las situaciones concretas que usualmente tienen lugar en la vida económica cotidiana. Es una sólida razón para prestarle atención a este pequeño pero instructivo libro de economía.