La sociedad abierta y sus enemigos

La sociedad abierta y sus enemigos, de Karl Popper

Un hito en la lucha contra el totalitarismo

El perfil intelectual del autor austriaco Karl Popper constituye un caso muy peculiar. Básicamente, Popper fue un epistemólogo, conocido por sus posiciones severamente críticas hacia el induccionismo positivista y creador de un método científico alternativo, basado en la elaboración de teorías conjeturales y un proceso de falsacionismo sistemático. Por ende, el núcleo de la obra de Popper fue el estudio del método científico aplicado a la física y, subsidiariamente, a las ciencias sociales.

En el marco de esas investigaciones, Popper vino a descubrir que el marco social en el cual los individuos actúan condiciona la conducta hacia la ciencia. Y así es como llegó a la conclusión de que, a los efectos de que el pensamiento se explaye con amplitud y naturalidad, sin condicionamientos, es necesaria la vigencia de un marco de libertad. Conviene señalar que, en su juventud, Popper se había relacionado con círculos marxistas, atraído, precisamente, por la aureola de exactitud científica de esa doctrina. Pero luego comprendió que el pretendido carácter científico de las teorías de Marx y sus seguidores implicaban un bloqueo de la posibilidad de llevar los cuestionamientos a los fundamentos del marxismo hasta sus últimas consecuencias.

Así, Popper –quien mantenía una estrecha vinculación con Hayek- llegó a desarrollar la idea de lo que llamó “la sociedad abierta”, en oposición a los regímenes totalitarios. Sus estudios sobre el tema quedaron plasmados en su clásica obra La sociedad abierta y sus enemigos. Se trata de un trabajo de historia de la filosofía política, donde Popper rastrea, a través de las ideas de Platón, Hegel y Marx, los valores y criterios que inspiran los órdenes sociales totalitarios, y los compara con los principios de una sociedad liberal. El trabajo es sumamente original porque está enfocado, no en los sistemas institucionales o en la productividad económica, sino en la disposición mental que cada uno de los regímenes requiere de sus ciudadanos, incentiva y tiende a desarrollar.

La idea que subyace en todo el desarrollo del libro es que el factor determinante del orden social es la predisposición mental predominante, la cual interactúa y se retroalimenta con el régimen político vigente. En este contexto, Popper desarrolla un interesantísimo estudio del proceso político de la Antigua Grecia, al que muestra como una tensión entre quienes reivindican un orden político abierto bajo la vigencia de un sistema legal que establezca la igualdad jurídica de los ciudadanos (desde ya que los esclavos quedaban fuera de este ordenamiento, pero eso era propio de la época y no debe ser juzgado con los parámetros del siglo XXI) y quienes, como Platón, defendían un régimen totalitario donde todo el orden social estaba rígidamente predeterminado. Lógicamente, hay que comprender que las preocupaciones de Platón (y de otros autores griegos) estaban condicionadas por la nunca corregida inestabilidad política de las ciudades-estado helénicas, en particular la de Atenas.

Sobre la base de esos antecedentes, Popper establece entonces la conexión entre las disputas políticas entre los griegos, y la filosofía de Hegel, y las ideas de Marx. Resulta interesante, en este sentido, citar textualmente a Popper:

Exactamente del mismo modo en que la Revolución Francesa redescubrió las ideas eternas de la Gran Generación y del cristianismo, vale decir, la libertad, la igualdad y la hermandad de todos los hombres, así Hegel redescubrió las ideas platónicas que yacen detrás de la eterna rebelión contra la libertad y la razón. El hegelianismo constituye el renacimiento del tribalismo. Puede apreciarse la significación histórica de Hegel en el hecho de que este representa el ‘eslabón perdido’, por así decirlo, entre Platón y la forma moderna del totalitarismo”.

El análisis de las ideas de Marx es más profundo (recordemos que Popper había tenido vinculación directa con círculos marxistas en su juventud) que el de Hegel, del cual el pensamiento de Marx se deriva. El marxismo es analizado por Popper desde las perspectivas metodológica, profética y ética. Sería imposible tratar de sintetizar en pocas líneas el conjunto de conceptos que el libro desarrolla. Quizá un buen resumen conste en la parte final del libro, donde Marx queda ubicado como representante de una rebelión contra la razón, como un exponente de lo que es llamado falso racionalismo o “pseudorracionalismo”. Citemos a Popper:

Llamamos ‘verdadero racionalismo’ al de Sócrates, es es, a la conciencia de las propias limitaciones; a la modestia intelectual de aquellos que saben con cuanta frecuencia yerran y hasta qué punto dependen de los demás aun para la posesión de este conocimiento; a la comprensión de que no debemos esperar demasiado de la razón, de que todo argumento raramente deja aclarado un problema, si bien es el único medio para aprender, no para ver claramente, pero sí para ver con mayor claridad que antes.

Lo que llamamos ‘pseudorracionalismo’ es el intuicionismo intelectual de Platón. Es la fe inmodesta en la superioridad de las propias dotes intelectuales, la pretensión de ser un iniciado, de saber con certeza y con autoridad. Según Platón, la opinión, aun ‘opinión verdadera’ –como podemos leer en el Timeo– “es compartida por todos los hombres; pero la razón (o ‘intuición intelectual’) es compartida solo por los dioses y unos pocos hombres escogidos”. Este intelectualismo autoritarista, esta fe en la posesión de un instrumento infalible de descubrimientos o de un método infalible, esta negación de la diferencia entre lo que pertence a las facultades intelectuales de un hombre y lo que proviene de la comunicación con los demás hombres, este pseudorracionalismo recibe a veces el nombre de ‘racionalismo’, pero es diametralmente opuesto a lo que nosotros entendemos por esta expresión”.

En definitiva, como quizá apenas haya quedado esbozado en estas líneas (porque es un libro denso y su lectura demanda esfuerzo y concentración) La sociedad abierta y sus enemigos es un enérgico alegato contra los fundamentos intelectuales de todo tipo de totalitarismos. En una época como la actual, donde la libertad se encuentra tan amenazada desde tan múltiples flancos, no está de más la lectura de un libro y un autor consagrados a la defensa de la facultad humana de tomar decisiones por su cuenta y al derecho a vivir sin ser coaccionados por ninguna autoridad arbitraria.

El libro OnLine en:
https://filosinsentido.files.wordpress.com/2013/06/karl-popper-la-sociedad-abierta-y-sus-enemigos.pdf