Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos

Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos, de Jesús Huerta de Soto

Una de las caras de la moneda de la polémica monetaria

La organización del sistema monetario, crediticio y bancario es un asunto crucial para la teoría económica. Por supuesto, no se trata de un problema limitado al campo teórico, ni siquiera únicamente a la economía como disciplina independiente. Hay grandes aspectos políticos, sociales, jurídicos y hasta morales, involucrados en el tema. Pero en su esencia básica la cuestión remite en última instancia a una controversia sobre teoría económica: ¿cuál es la forma apropiada de implementar la provisión de moneda, de crédito y de servicios bancarios, de modo tal que contribuyan al progreso y al bienestar humanos?

El libro Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos, del profesor Jesús Huerta de Soto, es un intento de dar una amplia respuesta a ese interrogante. Se trata –conviene ser franco en este aspecto− de un libro profundo, muy técnico y −si bien no inaccesible− que puede contener algunas dificultades de comprensión para el lector no especializado. No es indispensable tener conocimientos previos para leer este tratado, está al alcance de quien tenga conocimientos básicos de economía, pero puede haber detalles que al lego se le pasen por alto, sin que por eso pierda el hilo del razonamiento propuesto.

La argumentación desarrollada por Huerta de Soto se inscribe dentro de dos grandes polémicas: 1) banca centralizada o banca libre; 2) dentro del ámbito de la banca libre, reserva total o reserva fraccionaria. Para abordar estas cuestiones, el autor comienza con una minuciosa descripción de los diferentes tipos de depósitos bancarios, sus antecedentes históricos, sus fundamentos jurídicos y sus efectos sobre la dinámica de la economía. Una vez puntualizados esos conceptos básicos, comienza el análisis del que será el eje central del tratado: la gestión de banca con reserva fraccionaria. La posición de Huerta de Soto es severamente crítica hacia esa práctica porque él defiende la llamada reserva total o 100 %. Esto significa que, para el autor, los bancos no deben estar legalmente autorizados a trasladar hacia créditos los depósitos a la vista, es decir, cuentas corrientes y cajas de ahorro. Se trata de un tema muy controversial y con grandes consecuencias en relación al desenvolvimiento general de la economía. En particular, es un punto que despierta acaloradas polémicas académicas porque está en debate el efecto sobre los ciclos económicos, es decir, sobre los procesos de auge económico artificial e insustentable y posterior crisis depuradora, con su correlativo costo social. De ahí que la discusión vaya mucho más allá del campo científico y tenga grandes repercusiones políticas, usualmente no conocidas a nivel masivo, pero presentes implícitamente cada vez que en cualquier lugar del mundo se desencadena una crisis financiera.

En consecuencia con el desarrollo planteado hasta aquí, pasa luego el autor a analizar el modo en el que un sistema de reserva fraccionaria produce un proceso de sobreexpansión crediticia y, luego, los efectos de esos desbordes sobre el proceso económico en su conjunto. Pero aquí es donde conviene leer el libro con cautela, porque la corriente de pensamiento que sostiene la legitimidad de la reserva fraccionaria tiene argumentos que intentan rebatir el análisis de Huerta de Soto (que tiene otros representantes, entre ellos nada menos que a Murray Rothbard).

Después de una larga y detalladísima fundamentación (con muy abundante bibliografía y ejemplos empíricos que revelan una enorme erudición) pasa el autor a tratar la otra parte del problema, que es el debate banca central-banca libre. En el capítulo dedicado a esa cuestión, desarrolla críticas a las teorías keynesiana y monetarista, que son partidarias del sistema de banca centralizada. Huerta, como representante de la Escuela Austriaca, defiende la banca libre. Después del análisis específico del keynesianismo y el monetarismo, pasa a contrastar en términos teóricos generales las alternativas banca central y banca libre y, finalmente, presenta una propuesta concreta para estructurar un sistema de banca libre con reserva 100 % basado en el patrón oro.

En el balance final, se trata de un trabajo de enorme valor histórico, teórico y bibliográfico. Se puede coincidir o no con las ideas presentadas en el libro, pero no se las puede ignorar en ningún estudio en profundidad de la temática en cuestión.

Un punto que merece ser destacado, además del contenido en sí mismo, es la rigurosidad y la formalidad con la que la obra está presentada y desarrollada, donde no hay prácticamente ningún punto que no esté debidamente fundamentado, con las correspondientes citas bibliográficas, incluso traducidas ad hoc en los casos en los que los textos originales no hubieran sido publicados en castellano. En definitiva, es una obra de consulta permanente en el campo en el que trata, un libro como para leer con atención, pero también con mucha paciencia. Es un texto para estudiar, y no para disfrutar, excepto para aquellos que encuentran placer en la profundización de los conocimientos científicos.